1. Haz espacio en tu refrigerador. Saca todo lo que puedas guardar en otro lugar, como frascos sellados que pueden ir en la alacena, condimientos viejos que se pueden tirar y cosas que se pueden almacenar en el congelador o en hieleras temporalmente.

2. Selecciona tus recetas con anticipación y planifica tu menú, así como el orden de preparación, de tal forma que aproveches a hornear juntos los alimentos que se cocinan a la misma temperatura. Deja previsto el tiempo que tardará cada receta con 10 minutos extras y prepara lo que puedas en la estufa, para ahorrar tiempo.

3. Intenta preparar todos los platillos que no sean el pavo, un día antes. O aunque sea, pica y blanquea los vegetales y preprara cosas sencillas como salsas y gratinados. También puedes hacer el pie o postre.

4. Si eres principiante en el cocina, compra las salsas y sazonadores, así no tendrás que pensar más que en ponérserlos al pavo y cocinarlo.

5. Sujeta las recetas a utilizar con imanes o con tape, así tendrás las manos libres para preparar todo sin preocuparte por buscar la receta o mancharlas.

6. Un termómetro es tu mejor aliado para conseguir un pavo jugoso y cocinado en su punto. Retira el pavo del horno cuando alcance los 165ºF.

7. Puedes darle un twist al clásico pavo con otros métodos de cocción, como cocinarlo a fuego lento, freírlo o simplemente marinarlo antes de cocinar. Aquí una guía para cortar el pavo.

8. Ofrece aperitivos fríos (que no tengas que cocinar), sencillos y ligeros a tus invitados mientras termina de prepararse la cena. Una mesa extra con cafetera y bebidas es una gran opción que ayudará a que los invitados esperen más pacientemente el postre en lo que se retiran los platos de la cena.

9. Si el pavo no ha salido del horno, mantén calientes las guarniciones en microondas, hieleras y otros espacios herméticos, como termos para las salsas.

10. Reinventa las sobras de Thanksgiving para no aburrirte de comer lo mismo toda la semana siguiente. Aquí unas recetas para que te inspires.

Foto: the kitchn