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Lo primero que debes saber es que no por cambiar el tubérculo favorito de todos los tiempos –la papa– por otros vegetales ya se vuelve un alimento sano. Las papalinas suelen contener una dosis alta de sodio y de grasas saturadas, además de eliminar gran parte del valor nutricional del alimento al freírlo (todo esto aplica también a las de vegetales), lo que hace que las cataloguemos como chucherías o comida de niños. Y es por eso que, si buscas cuidar tu salud o hacer dieta, debes evitar su consumo o reducirlo considerablemente.

Pero para quienes no podemos resistirnos, existen algunos tips para consumirlo de manera más consciente, sana y deliciosa.

1. Prepáralas tu mismo en vez de comprarlas, así puedes controlar cada ingrediente y el método de cocción.

Super Healthy Kids 

2. No te quedes sólo con la papa, prueba hacer papalinas con otros tubérculos y vegetales como: zuchinni, kale, zanahoria, camote, yuca, tomate, calabaza, remolacha... o una mezcla de todos. Incluso se pueden hacer de frutas o de tofu. Así que sólo necesitas dejar volar tu imaginación (o buscar recetas en Pinterest).

Leanne Bakes

3. Utiliza una mandolina o pelador, para lograr cortar lascas más delgadas.

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5. Hornéalas, con un poco de aceite de oliva sobre Silpat o papel encerado en una bandeja para hornear. Cuida que queden en una sola capa, para que se tuesten bien las orillas. Puedes sazonarlas antes de hornear o al retirarlas del horno.

Kitchen Treaty

6. Al sazonar, recuerda que es mejor entre menos sal se utilice. Prueba darle un toque especial con romero y distintas hierbas aromáticas.

Minimalist Baker

7. Después de comer, guarda las papalinas restantes –por no más de dos días– en un contenedor hermético para evitar que pierdan lo crujiente. (Es normal si se terminan un par de minutos después de hornearlas).

Hither & Thither