En esta ocasión, nos enfocamos en fábricas que tienen la panadería y la pastelería como su especialidad, con el fin de inspirar a nuestros pequeños futuros grandes chefs en estas artes. San Martín y Ciro fueron las dos fábricas que nos abrieron las puertas a un mundo de conocimientos, posibilidades y experiencias dulces.
 
La enorme planta de la San Martín, en la que fabrican todos sus alimentos para garantizar un estándar de calidad en sus distintos restaurantes y puntos de venta, se encuentra en la Calzada Atanasio Tzul.
Aquí, los niños de nuestro curso, tuvieron la oportunidad de ser un pan por un día. No fue un simple recorrido por los procesos del pan, sino una vivencia en la que sintieron la textura de la masa, conocieron los cuartos donde "crece", observaron los hornos con apariencia de elevador en que se cocinan y pasaron por el congelador (a -18ºC) en el que los conservan. Tuvieron la oportunidad de ver cómo se elaboran galletas, distintos tipos de pan, pasteles y chocolates. Algunas de las cosas que asombraron a los asistentes, fueron la capacidad de manejar tantas temperaturas tan distintas en un mismo lugar, la tecnología tan completa, el balance entre la automatización y lo artesanal y descubrir que trabajan también con personas de capacidades especiales.
 

Fotografía cortesía de San Martín
 
El recorrido en la pastelería Ciro, ubicada en la zona 4, fue igual de enriquecedor y con un toque más degustativo. Comenzó con el proceso de elaboración de pasteles, en el que los niños y niñas pudieron admirar el talento de las trabajadoras, que en un minuto logran confeccionar cada pieza de la manera más artesanal y meticulosa y probaron los chocolates que utilizan para la decoración, así como el turrón para el merengue (que algunos siguieron lamiendo de su mano hasta finalizar el recorrido). También conocieron cómo se prepara la masa hojaldre, vieron cómo decoran los pasteles de pedidos especiales, fotografiaron la creación de flores de pastillaje, degustaron helado de chicle, limón y chocolate y decoraron sus propios cupcakes que se llevaron de recuerdo junto con todo lo que sólo la vivencia en carne propia puede dar.

Posterior a cada una de las excursiones, les preguntamos a nuestros alumnos cuál había sido su parte favorita de la visita. En el caso de la San Martín, disfrutaron mucho el pedazo de masa que les regalaron para jugar y algunas niñas incluso la convirtieron en collares y pulseras. En la pastelería Ciro, les encantó probarlo todo, pero sobretodo, el helado.
 
Agradecemos a las dos fabulosas fábricas y a su tan amable personal, que hicieron posible esta experiencia única.